Trazos biográficos

Amira de la Rosa

1900, el 7 de enero, en Barranquilla nace Amira Hortensia Arrieta MacGregor. La mayor de nueve hermanos (ocho mujeres y un hombre).

“Señora, ¡qué acierto el de su bautizo!”

Esto le dijo el sabio catalán Ramón Vinyes a Amira de la Rosa cuando la conoció. Vinyes vivía en Barranquilla y con su expresión se refería a que en árabe el nombre Amira significa princesa.

Desde niña, Amira fue gran lectora de autores clásicos y contemporáneos; disciplinada y consagrada. Siempre sintió el deseo vehemente de estudiar literatura.

1915. Se casó con Reginaldo de la Rosa Ortega, quien tenía 32 años; era abogado, escritor y gramático.

Amira de la Rosa

1926. Graduada de normalista, en asocio de sus hermanas Amira funda un colegio conocido como de las Hermanas Arrieta, del que fue rectora. Según sus palabras, era un preparatorio de los usuales en la época; sin embargo, además de lo tradicional por ese entonces, enseñaba glamour, actividades artísticas y musicales, educación para el hogar y maternidad.

 

 

1930. Viaja a Madrid, España, a estudiar en la Escuela de Periodismo de El Debate. Se especializa en teatro y crítica teatral. Estaba embarazada y allí tiene a su único hijo, Ramiro.

Amira de la Rosa

1932. Se radica en Barcelona. Hace amistad con gente de teatro, asiste a lecturas de obras, representaciones y reuniones de carácter académico y social. Escribe Madre borrada que recibe buenos comentarios.

 

“Y cuando pude viajar busqué en Europa la necesidad de mi especialización en el método más adelantado y moderno, el de doña María Montessori… De sus propios labios, en Barcelona, y a su lado permanentemente atendí las instrucciones de aquella clarividente tan excepcional […]”.

(Alfredo de la Espriella. Marsolaire y otras páginas. Bogotá: Ed. Sol y Luna, 1976).

En las clases con María Montessori conoce a Gabriela Mistral (futura premio Nobel de Literatura), quien es madrina de su hijo Ramiro.

 

 

 

Gabriela fue mi grande amiga en España. Nos conocimos compartiendo el curso privilegiado de la señora Montessori. Desde entonces nos profesamos sincera amistad, que perduró hasta el último día de su vida […] Oí de sus propios labios consejos y lecciones que guardo como un tesoro. Que repito como si fueran oraciones que murmuraran a mi fe el camino a seguir. Al regresar de nuevo a Colombia y disponerme en firme a trabajar en mi propio colegio, consagré al plantel como un tributo, homenaje a nuestra amistad, a su prestigio, su profético nombre.

 

(Alfredo de la Espriella. Marsolaire y otras páginas. Bogotá: Ed. Sol y Luna, 1976)

Gabriela Mistral

 

1936. Regresa a Barranquilla (comenzaba la guerra civil en España). Amira se reincorpora al colegio y le cambia el nombre por el de Gabriela Mistral.

 

1943, 16 de noviembre. En Cartagena se le rinde homenaje.

“Amira de la Rosa”

 

“Amira de la Rosa”, por Carlos Martín.

Amira de la Rosa

 

1946-1953. Amira viaja a Madrid como consejera cultural de la Embajada de Colombia. Desempeña las actividades propias de su trabajo, dicta conferencias en el Instituto de Cultura Hispánica y mantiene un programa en la Radio Nacional de España.

Amira de la Rosa

 

1947. Su esposo muere el 6 de mayo de 1947, mientras ella está en España.

 

 

1953. El gobierno de Gustavo Rojas Pinilla la declara cesante del cargo de consejera cultural, de la Embajada de Colombia en Madrid.

Amira de la Rosa

 

1953, noviembre. Es nombrada Cónsul de Colombia en Sevilla.

 

1957-1963. Terminado el gobierno de Rojas Pinilla, Amira regresa a Madrid, como consejera cultural de la embajada.

Amira de la Rosa

 

1963. El presidente Guillermo León Valencia la asciende al puesto de Agregada Cultural en Madrid.

Amira de la Rosa

 

1972, 19 de febrero. Regresa con su hijo a Colombia y se radica en Barranquilla. Amira continúa escribiendo. Colabora en El Heraldo (Barranquilla) y El Tiempo (Bogotá).

Amira de la Rosa

 

1972, 15 de junio. Recibe del gobernador Antonio Abello Roca la placa Puerta de Oro de Colombia.

 

1974, 1 de septiembre. Amira muere.

Como homenaje, el municipio de Barranquilla consagra su nombre al Teatro Municipal que la Sociedad de Mejoras Públicas estaba gestionando entonces.

Amira de la Rosa

 

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