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Antonietta
Mercuri Vásquez

Bella y de ojos profundos, rebelde y cálida, en el barrio caleño donde pasó su adolescencia y primera juventud, con rechinante sorna la llamaban “la condesa descalza”. Hoy, ese tono burlón se perdió para señalar con nitidez poética ese rasgo sobresaliente de su personalidad: la solidaridad con los otros. En el día a día la llamaban Toña. Amigos, líderes sindicales y estudiantiles le decían Toñita y para el maestro Santiago García, que gustaba de poner apodos, era Antonierca, por su terquedad, decía él.

 

Uno u otro, cualquiera fuese su apelativo, Antonietta Mercuri Vásquez dejó un importante legado artístico. Maestra entregada a la formación de sus alumnos, empecinada juglaresa que gritó y cantó sus notas y convencimientos.  

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Agradecimientos a Igino Mercuri y Reyna Sánchez.

Realización gráfica: María Mercedes Bastidas.

Octubre de 2025

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