Haga clic en las letras y disfrute del abecedario más divertido del teatro colombiano.

Actor

Oh! Vosotros, los que veis el teatro solamente a telón corrido, no sabéis lo que es el teatro detrás del telón; qué pasiones bullen entonces, qué miserias privan, qué dolores matan. ¡Los actores! Pobres bohemios que cruzan el mundo con un fardo de calamidades y con otro fardo de ropa retaceada al hombro, comiendo unos días en platos de banquete y otros en escudillas de bodegón, siempre alegres o con el limpiadientes en la boca aun cuando por ella no haya pasado nada en muchas horas… Vosotros ignoráis las privaciones de esa pobre raza, de esos errantes –inofensivos las más de las veces, caballeros de industria en ocasiones– de esas mariposas del arte que revolotean alrededor de la luz hasta quemarse. Aquel pequeño mundo de farsantes tiene de todo. Allí hallareis el diamante sin pulir, que rueda olvidado de papel en papel, unas veces de rey, otras de esclavo o de comparsa, hasta que un día encuentra lapidario que haga brillar a pleno sol sus hermosas facetas y sus orientes propios. También encontraréis al eterno enamorado que va uncido al carro de alguna actriz, sin recoger más que las salpicaduras de lodo que levantan las ruedas. Tropezaréis siempre con el aprendiz eterno, el dilletanti que jamás aprende, el que arranca a toda hora risas de burla en sus barbas de lacayo, tragando el pan bazo que cae de las mesas de la Compañía, y ablandándolo con lágrimas. ¡Ah! El teatro por dentro es una gran cosa, os lo aseguro.

(Tomado textualmente del periódico El Mosquito (Magangué). No. 10 (Ene. 14, 1907), p. 2).

Articular

Según el Diccionario de la RAE, articular es pronunciar las palabras clara y distintamente. Así mismo, es colocar los órganos de la voz en la forma que requiere la pronunciación de cada sonido. Ahora bien, el Teatro Matacandelas de Medellín, con su tradicional costumbre de animar objetos, prácticas teatrales y todo cuanto ocurra a su alrededor, los bautizan con nombres propios, integrándolos de esta manera a la familia Matacandelas. En relación con una deficiente articulación, el grupo cuenta en su vocabulario con el “efecto Virgilio Barco”. Éste se produce cuando un actor o actriz no pronuncia bien las palabras, se le enreda la lengua en los parlamentos, según definición de la propia agrupación.

Apóstol

En nuestra cultura sabemos que apóstol se denomina a cada uno de los doce primeros discípulos de Jesucristo, quienes predicaron el Evangelio. Por extensión, así se le decía también a cualquier propagador de una doctrina, e incluso a quienes diseminaban ideas sociales y políticas. Pues en Colombia, desde finales del siglo XIX y muy especialmente en los años treinta y cuarenta del siglo XX, algunos actores fueron distinguidos con el apelativo de: apóstol del teatro. Quienes ganaron tal distinción fueron aquellos teatristas que recorrían pueblos y ciudades; quienes hacían sus mejores esfuerzos por dar a conocer el repertorio nacional; quienes no se arredraban por las dificultades de diversa índole, en épocas en que no existían carreteras ni vías expeditas ni se diseñaban políticas culturales.

 

El apóstol del teatro por excelencia fue Pepe Montoya, quien desde los años veinte del siglo XX trabajaba con su pequeña compañía itinerante por los pueblos del país, y cuando se le presentaba la oportunidad actuaba en países vecinos contratado por compañías españolas y latinoamericanas. Montoya confirmaba su apostolado teatral cuando representaba la pasión de Cristo durante la Semana Santa, en Bogotá, un espectáculo de gran formato que él dirigía y en el que desempeñaba el papel principal: el Mártir del Gólgota. Ningún actor superó a Pepe Montoya en ese papel, en los teatros de Bogotá, en los de Medellín, en teatrillos improvisados de provincia o en las plazas públicas.

Véase también: Obrero del teatro.

Aviador

Vocablo usado por el dramaturgo Gilberto Martínez para designar a los espectadores que se ubican en las localidades del gallinero en los teatros.

Bache

Minicatástrofe escénica. Vacío súbito y pasajero en el curso de los sucesos escénicos.

Blanquear

En el teatro colombiano en general y particularmente en el del Valle del Cauca, este vocablo se utiliza cuando un artista en el escenario sufre de improviso un bache escénico. La frase utilizada es: “Fulano se blanquió…” o “… me blanquié cuando…”

Véase también: Bache y Quedar (se) en blanco.

Caca

Interjección que repetida varias veces es la señal de indignación con la cual se expresa un distinguido director del teatro bogotano. Por lo general la interjección está acompañada por movimientos de brazos y evidente disgusto en el rostro. No es un vocablo malsonante, es polisémico, como sustantivo puede ser sinónimo de malo; también puede describir una actuación, descalificar una escena o el desgreño corporal; puede ser, así mismo, la expresión de un deseo: tener a ese artista lejos de su vista hasta cuando alcance el nivel que el director pretende.

​Chinomático

Vocablo compuesto por chino, que designa cariñosamente a un joven, y mático, de máquina. Se trata de un importante dispositivo, compuesto por varios artistas jóvenes, que se encarga de mover objetos pesados, en especial escenografías, de una compañía con escasos recursos económicos.

Conectar

“No conecta” es expresión propia de directores de teatro, principalmente de Bogotá, y aunque se escucha en otras regiones es mucho menos frecuente. Pues si el DLE de la Academia define conectar como “unir o poner en comunicación dos cosas o dos personas, o una con otra”; el “no conectar” se produce cuando un actor o actriz desde los ejercicios actorales hasta el montaje, se le ve con la cabeza en otra parte, ausente de ese requerido aquí y ahora.

Contar reflectores

Expresión propia del mundo teatral bogotano en el actual siglo XXI. Se refiere a los espectadores, cuando alguno de ellos pierde interés en el espectáculo y su mirada vaga por todo el teatro.

Dar sala

Expresión propia de los teatreros de Cali. Se escucha desde los años setenta del siglo XX, aproximadamente. Significa abrir la puerta del teatro para permitir la entrada de los espectadores a la sala de butacas.

Desangelado, da

Es un adjetivo para calificar a un actor o una actriz a quien le falta ángel en el escenario. Según el actor César Coco Badillo, quien se ha distinguido también por escribir sobre la práctica actoral, considera que los desangelados son esos actores y actrices que poseyendo fuerza escénica no transmiten nada, porque se ven desbocados y por momentos desorientados.

Véase también: Presencia

​Egodrama

Género teatral preferido por el divismo.

Embolillar

~ el texto. Un texto se embolilla cuando un artista lo trastoca o cuando furcea varias veces. Cuando el mismo fenómeno ocurre con mayor intensidad y el parlamento se convierte en una especie de trabalenguas, entonces se dice que el texto se juangabrieló. [Vocabulario propio del Teatro Matacandelas].

Véase también: Articular. Furciar. Vocalizar

Empendejar

Vocablo utilizado por un director del Teatro Libre de Bogotá para indicar que no se están haciendo los ejercicios, vocales o físicos, al ritmo por él exigido. Podría ser un sinónimo de embobar, pero “empendejar” es más contundente.

Furciar

Pertenece a la jerga teatral bogotana. Furciar es incurrir en repetidos furcios durante cualquier representación teatral. Una expresión bastante extendida entre algunos directores es: ¡Qué le pasó hoy a usted que furció varias veces!

Véase también: Embolillar el texto.

Furcio

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia registra el vocablo furcia, pero no furcio, lo cual no nos autoriza a pensar que furcio sea el compañero de la furcia o desempeñe sus mismas labores. No. Esta palabra pertenece a la jerga teatral, en especial de Bogotá, pues en otras ciudades del país es escasamente conocida y utilizada. Furcio se refiere a una palabra dicha con dificultad, con vacilación o trastabillando, mientras se recita un parlamento.

Es posible que la palabra se esté usando desde los años setenta del siglo pasado, pues algunos maestros la decían, entre ellos el director y dramaturgo Santiago García.

Véase también: Articular. Efecto Virgilio Barco.

Fijar

“Ese actor (actriz) no fija”. Es la frase que un director de escena pronuncia cuando encuentra en el elenco a un artista que un día es creativo y al siguiente padece de una suerte de alzheimer actoral.

Hipotónico – ca

Sinónimo de monótono. Se dice de un artista que tiene el mismo tono siempre, sin cambios vocales y energéticos.

Insultabulario

​Nuevo

En los años veinte del siglo XX era el vocabulario propio de “los Linces”. Lo utilizaban para insultar al público que asistía a espectáculos que un Lince consideraba que no tenían un alto nivel artístico o no eran de su agrado. Decían frases como: en Bogotá todos son idiotas, ignaros, analfabetos, inconscientes, cretinos, estúpidos y así sucesivamente… hasta concluir con la expresión “porque esta es tierra de salvajes”.

Juangabrielar

Nombre propio compuesto, convertido en verbo por arte de birlibirloque del Teatro Matacandelas y está relacionado con una deficiente dicción. El grupo lo usa en varios tiempos verbales, en especial en el infinitivo: Juangabrielar un texto; en gerundio: Juangabrielando el texto; y en pretérito: Juangabrieló el texto.

Véase también: Embolillar el texto. Furciar.

Lince

​Nuevo

Así era nombrado por la prensa de los años XX al espectador que se sentía un gran conocedor de las artes escénicas. Nadie desconocía la belleza y simpatía de cada uno de estos ejemplares, ni su ingenuidad para mostrar erudición. Tan pronto se conocía en Bogotá la llegada de algún artista de renombre, los linces “aparecían en camada, rugiendo y escupiendo por los colmillos” (como se escribió en la prensa) contra dicha figura de turno. El lenguaje propio del Lince era el insultabulario.

Microfoniar

Utilizada especialmente por los técnicos de sonido del teatro musical y de las bandas de música urbana. Se refiere a poner un micrófono en cada una de las fuentes sonoras: voz e instrumentos.

Mierda

Vocablo coloquial y supersticioso usado por los artistas del arte escénico antes de comenzar una función. Es bastante común y como algunos son tan expresivos lo repiten varias veces, en distintos tonos. Suele ocurrir con frecuencia que a los artistas les parece insuficiente el vocablo solo, así que en grado superlativo desean ¡Mucha mierda! o ¡mucha..., mucha... mierda! Para quienes no tienen amigos en el mundo del espectáculo puede parecerles un insulto, o sentir que sus oídos se afectan o que el vocablo va contra su buen gusto, pero no hay porqué asustarse, es tan solo un deseo de buena suerte. La expresión es de origen europeo, algunos la remontan a la Edad Media y otros desde el siglo XVI.

Nalga

La palabra viene del latín natis. Llega al castellano a través de su vulgarización latina: natica, nadiga, nalga. Pues esta parte del cuerpo, esta natica o nadiga de forma redondeada, funciona como un instrumento de medición del aburrimiento o de la incomodidad en los teatros. Aunque es uno de los más fuertes músculos del cuerpo, algunas veces responde mal a largas experimentaciones teatrales, a interminables parlamentos mal dichos, o protesta por las incómodas sillas de los teatrillos. Por alguna inexplicable razón, esta natica o nadiga tiene comunicación secreta con las rodillas que también se unen a las protestas.

Neuraestético

Artista malgeniado.

Tomado de: Diccionadario de Darío Jaramillo Agudelo. Editorial Pre-Textos, 2014.

Paniquearse

No se refiere al dios Pan. Es un miedo extremo y puede ocurrir en el escenario.

Párpado

Los párpados caídos en el teatro no se deben a un exceso de piel. Obedece a un proceso normal de cansancio, a la falta de luz en el escenario, al aburrimiento producido por la obra, o a una sutil combinación de las tres afecciones anteriores. Con frecuencia esta debilidad muscular es tan grave que aunque el resignado espectador luche por elevar sus músculos, a los pocos segundos pierde la batalla. La patología de los párpados caídos en el teatro, puede curarse por breves segundos cuando los espectadores a su alrededor ríen, y sanarse de manera definitiva e instantánea, bajo el efecto del susto que los aplausos finales producen.

Pasón

Ensayo general de una obra a la manera italiana, esto es, a ritmo acelerado, para poner a prueba el texto, la seguridad de los movimientos, los gestos y los ritmos.

Véase también: Tirar texto.

Pausa

Una pausa en el escenario es una breve interrupción del movimiento o de la fonación; su duración es variable, pero su característica más importante es que está cargada de significación porque siempre conlleva un subtexto.

 

           ~ traumática. Es una expresión burlona y mordaz para expresar que alguna pausa o un breve silencio, en una representación teatral, no contiene ninguna idea o pensamiento significativo, no es una pausa dramática sino una traumática.

Véase también: Bache.

Presencia

Según Patrice Pavis, presencia es la capacidad que tiene un actor para atraer la atención del público, cualquiera que sea su papel. “Tener presencia” es, en lenguaje teatral, imponerse a un público; es también hallarse dotado de “un no se qué”, que provoca inmediatamente la identificación del espectador.

 

Cuando este requisito no se cumple en cualquier escenario bogotano, se dice que “ese actor [o actriz] no tiene presencia sino ausencia”. Otra expresión más extendida es: “ese actor [o actriz] tiene tan poca presencia que no sirve ni para estorbar”.

Véase también: desangelado, da.

Procesar

Entre espectadores asiduos de teatro, de Bogotá, es un recurso utilizado para eludir hábilmente una respuesta. Cuando un sujeto le pregunta a otro:

- ¿Qué tal le pareció la obra?

- Estoy procesando, es la respuesta.

Proscenitis

Vocablo usado por el dramaturgo Gilberto Martínez para determinar la propensión de algunos artistas a actuar siempre en el proscenio. Este signo podría estar revelando una inflamación del ego o una carencia aguda de entrenamiento; también puede diseminarse a otros miembros del elenco.

Quedar (se) ~ en blanco

Pesadilla de un artista del teatro; puede llevarlo (a) a paniquearse.

Raspar

          ~ tabla. Símil con el movimiento enérgico y vivaz de las patas delanteras de un toro bravo, cuando antes de atacar se cuadra, mira fijamente y con las pezuñas remueve la tierra. En los artistas de la escena significa estar alerta antes de salir al escenario, tener un correcto manejo emocional interno y mantener la energía y una tensión especial durante el tiempo que dura la representación. Esta expresión es utilizada por el actor César Coco Badillo en el libro El actor y sus otros (1994), dentro del siguiente contexto: “Después de estar más de veinte años raspando tabla, descubro que hay planteamiento nuevos en el teatro que me atraen y me causan pánico a la vez”.

Sal

En los años cuarenta era sinónimo de mala suerte para la gente de teatro. A veces los artistas no querían ver a algunas personas en la sala de butacas o que los visitaran en los camerinos porque les “daban sal”.

Sostener

“No sostiene”, es una frase distinta a “No fija”. Ambas se refieren al desempeño actoral y son dichas especialmente por los directores de escena. Pero, si “no fijar” es como padecer una suerte de alzheimer actoral, “no sostener” es actuar de manera intermitente, combinando momentos lúcidos con opacidades. Es como una lámpara que prende y apaga.

Stalinlavski

Unión de los apellidos rusos Stalin (de José Stalin, presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética) y de Stanislavski (del director escénico Konstantin Stanislavski). Vocablo usado especialmente en los años ochenta del siglo XX. Cuando un director de teatro daba una orden perentoria, que no admitía ninguna consideración, solo su acatamiento, era calificado por su elenco con este vocablo.

Stanislavskiado

Derivado del apellido del director ruso Konstatin Stanislavski. Vocablo usado para calificar el hecho de que un actor o una actriz mantiene en la vida cotidiana algunos rasgos del personaje que está encarnando en la escena. Igualmente se usa cuando durante una escena el artista se queda “prendido a una emoción”. Este vocablo fue utilizado especialmente en los años ochenta del siglo XX, aunque todavía en los noventa se escuchaba. Tenía variaciones de acuerdo con la creatividad del hablante: “Ese actor recibió un golpe stanislavskiano”; “esa actriz siempre queda stanislavskiada cuando llora”, por ejemplo.

Tablovski

Unión del sustantivo plural tablas y el apellido del director ruso Stanislavski. Este término fue usado en 1956, en Cali, por una actriz española invitada por el director del Teatro Escuela de Cali, Cayetano Luca de Tena. Ella estaba bastante irritada con un grupo de actores que siempre discutían sobre la técnica stanislavskiana y no avanzaban en los ejercicios actorales; cansada de esto, un día les dijo: “Vosotros habláis mucho de Stanislavsky y cuándo vais a hablar de tablovski”. El maestro Enrique Buenaventura la escuchó y a partir de este momento él adoptó el vocablo con el mismo sentido.

 

El siguiente heredero de esta tradición es el maestro Santiago García. Cuando algún actor o actriz se extiende en alguna explicación sobre un personaje o una improvisación, García lo interrumpe diciéndole: “Metámosle tablovski a eso”; “No más carreta, ¡tablovski!, ¡tablovski!”. 

Tiradera

Según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE, tiradera era una “flecha muy larga, de bejuco y con punta de asta de ciervo, usada por los indios de América, que la disparaban por medio de correas”. Se podría afirmar que es una buena metáfora para describir lo que hacían los teatreros desde el escenario, cuando querían hacer burla, zumba o crítica, de manera festiva, de personas y situaciones a través de sus obras. Este vocablo con igual significado no se vuelve a registrar en el teatro en la segunda parte del siglo XX.

Tirar texto

En el grupo Esquina Latina (Cali), cuando el director pide a su elenco “tirar texto”, en la etapa final de los ensayos, está demandando el repaso del texto y de los movimientos, de manera rápida. También puede pedirle a algún actor “tirar texto” mientras se maquilla, antes de la función

Véase también: Pasón.

Todero

Artista que pertenece al mundo utópico creado en los años setenta y parte de los ochenta del siglo pasado. Tenía como características principales la mística, las ganas de hacer, con amor y pasión. Además de ensayar, encarnar papeles en el escenario, componer música o tocar algún instrumento, colaboraba en la consecución de una sede para su colectivo, ayudaba en su construcción como obrero, hacía las funciones, visitaba empresas y estamentos oficiales para pedir subvenciones.

Tobillo

En los viejos escenarios coloniales y de comienzos del siglo XIX el tobillo no era solamente la articulación en donde se unen el pie y la pierna, o la protuberancia de la tibia y del peroné, era materia de debates entre los censores, visión sublime para espectadores del patio y objeto causante de lesiones de nuca entre los señores que pretendían permanecer inclinados para poder verlo.  

Traviata

Traviata (o extraviada) es el vocablo que el historiador del siglo XIX José María Cordovez Moure escogió para identificar a ese grupo de mujeres “de dudosa reputación”, en palabras suyas, que asistían al coliseo bogotano y se ubicaban en los palcos de primera fila, coloquialmente conocidos por entonces como “palcos de abajo”. Eran juiciosas espectadoras en los dramas, pero en espectáculos cómicos, durante las tonadillas o danzas de origen popular se mostraban alegres y bulliciosas.

Utopía

Plan, representación o sueño que los artistas de los años setenta y ochenta del siglo pasado tenían para sí mismos y para la sociedad. Se trataba de “vivir para el teatro” no “vivir del teatro”. Esta utopía estaba acompañada de la utopía política, de tener un mundo más justo y equitativo. Era “la cosa más bonita”, repetían con los ojos entornados. De manera paralela a como se fue acabando esa utopía política se fue acabando también la utopía teatral.

Vocalizar

Otra vez hay que acudir al repertorio lingüístico del Teatro Matacandelas para definir cada uno de los fenómenos relacionados con la articulación y con la “debida distinción de las vocales, consonantes y sílabas de las palabras, de manera que sea plenamente inteligible lo que se habla o se canta”, como lo escribe el Diccionario de la RAE.

 

          Virus J. F. [Estas iniciales corresponden al nombre de un actor]. Es un agente que se apodera de algún artista del teatro haciéndolo suprimir la primera sílaba de un vocablo dentro de un parlamento.

 

          Efecto S. D. [Estas iniciales corresponden al nombre de un actor]. Este efecto se produce como consecuencia de suprimir las últimas sílabas de un vocablo dentro de un parlamento. Según descubrimientos escénicos del Teatro Matacandelas, el “efecto S. D.” tiene sus bondades en las representaciones de títeres, con público infantil, pues al unísono los pequeños espectadores completan las palabras que los muñecos dejan a medio decir.

 

          Efecto payasa. Se utiliza siempre en femenino porque su más importante practicante es mujer, payasa e integrante del Matacandelas. El efecto se produce cuando se suprimen las sílabas centrales de un parlamento como consecuencia de un mal manejo de la respiración. A veces se produce como resultado de largos parlamentos escritos sin los debidos signos de puntuación, o por veleidades experimentales.

Vomitar texto

Para el grupo Esquina Latina (Cali), vomitar un texto ocurre cuando algún actor dice un parlamento sin sentido profundo, desconociendo el subtexto; es decirlo sin gracia, sin los énfasis necesarios.

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Actualización: septiembre de 2018