



María Irene Cárdenas Roa, conocida en la literatura y el arte como Luz Stella, nació en Ibagué en 1894, y murió en la misma ciudad en 1969. Estudió en Ibagué en la Escuela Normal de Señoritas, y en 1916 recibió el título de Institutora Superior. Igualmente, aprendió inglés, francés, pintura, y asistió a cursos de psicología. A los 22 años inició su largo recorrido como maestra en distintas escuelas y centros educativos urbanos.
Luz Stella escribió una vasta obra narrativa, poética, dramatúrgica y radiofónica. Compuso cuentos, poesías infantiles y juguetes cómicos para teatro, de los cuales no se tiene mayor información; no obstante, se sabe con certeza que fueron escritos para estudiantes de educación básica y fueron representados por estos. Asimismo, Luz Stella tiene una amplia producción de canciones, danzas, himnos y arrullos que fueron interpretados por coros infantiles y artistas folclóricos consagrados. Tradujo y adaptó obras del inglés y francés cuyos temas abarcan piezas infantiles, cívicas, poemas, entre otros.
A lo largo de su vida organizó tertulias literarias y líricas, y los recordados domingos culturales, orientados a público general. Por corto tiempo se desempeñó como bibliotecaria, en Ibagué, y fue habitual colaboradora de revistas y periódicos, tales como La Opinión, El Mundo y Tribuna. En estas publicaciones sus temas preferidos fueron los derechos de la mujer, la libertad, la patria y la solidaridad; se interesó, también, por escribir biografías de personalidades literarias en fechas coyunturales de relevancia. A comienzos de los años cincuenta fue presidenta del centro literario Santa Teresa de Jesús y perteneció a la Junta de Censura de espectáculos públicos de Ibagué.
Gracias a su incansable labor literaria recibió premios en distintas convocatorias, como los Juegos Florales de Sonsón (1926), con su cuento Los celos del río; en 1933, en los concursos de las revistas Mundo al Día y Luz, con El hombre que pescó una sirena e Historia de una doliente navidad, respectivamente; en el certamen del Centenario de Bogotá, en 1938, con el Canto a Jiménez de Quesada, entre otros.
Innumerables son los títulos de sus cuentos y poemas publicados en periódicos y revistas de circulación regional y nacional: Colombia, El Tiempo, Tolima Liberal, Tribuna, El Derecho, Arte, Atalaya, Cromos, La Novela Semanal, Mundo al Día, Lecturas Dominicales, Santafé y Bogotá, y otros más; sin embargo, gran parte de su producción todavía se halla inédita y reposa en archivos particulares, en forma manuscrita y mecanuscrita.

El periódico La Palabra (Honda), en 1923, escribió que la escritura de Luz Stella era:
“Delicada y sutil, de un romanticismo aristocrático […], revela gran soltura de estilo, maestría en los diálogos y gran habilidad para servirse de los llamados recursos literarios”.
Refiriéndose a la producción literaria femenina, el periódico anotaba que sí existían escritoras de vocación y de sentimiento en el país, el asunto era que estaban “escondidas y asfixiadas” por el medio.
Con relación a la obra teatral de Luz Stella, destinada a público infantil y adulto, esta no ha tenido la misma suerte que su obra literaria pues permanece inédita. Sus títulos se conocen por referencias bibliográficas o en razón de su puesta en escena con una agrupación artística organizada por ella misma. En efecto, a principios de 1959 la conformó integrada por jóvenes ibaguereños a la que llamó Conjunto de Teatro Experimental Luz Stella. Con este, la autora estrenó Ambalá, drama en tres actos con música del maestro José Ignacio Camacho Toscano, que trata sobre la lucha entre pijaos y coyaimas; Bodas de plata, Fiesta sanjuanera, comedia folclórica del Tolima, y Virgen de mayo.
Otros títulos, de los cuales no se tiene noticia cierta de su representación, son: Azulina y la nieve, Una confesión, drama en dos actos; La conspiradora, drama histórico en tres actos; y El milagro.
La autora también adaptó obras de otros dramaturgos para que el Teatro Experimental Luz Stella las representara, tales como: Chonta, Leyenda dramática en dos actos, cada uno dividido en tres cuadros, del colombiano Gerardo Valencia Vejarano. Bodas de plata, del español Manuel Linares Rivas. Yo soy la más fuerte, adaptación de La vida es la más fuerte, de la dramaturga y periodista argentina Malena Sandor, que no se representó.
Sus libretos radiofónicos se difundieron principalmente por La Voz del Tolima y por Ecos del Combeima. Para su transmisión ella contaba con un conjunto radial al que dirigía. Los títulos más conocidos son: El sueño del bebé (1962), Fin de fiesta, Raza, y El río que llora, radionovela que ganó el Concurso Nacional de Radionovela Coltejer, 1957. Para este medio también adaptó textos: Canción de cuna, del dramaturgo español Gregorio Martínez Sierra; ¡Aymamá!, adaptación de una leyenda indígena, de Ciro Alegría; El cascabel al gato, adaptación de Congreso de los ratones, fábula de Félix María Samaniego; El héroe, cuento de Adel López Gómez; La tierra joven, poema de Fernando Soto Aparicio, y otros más.
También dirigió espacios y programas culturales habituales, como, por ejemplo: Había una vez, Niño y Patria, y la revista Nosotras.
Después de su muerte, a Luz Stella se le ha brindado varios homenajes, entre ellos, la expedición del Decreto No. 250, de 1969, en el cual se honra su memoria, firmado por el alcalde de Ibagué, Francisco J. Peñaloza Castro. Con motivo de la conmemoración de los 25 años de su fallecimiento (1994), en Ibagué se le rindieron varios homenajes: en la Biblioteca Municipal, en el Conservatorio, en el Instituto Municipal de Cultura y en otros centros sociales, culturales y artísticos
En 2012, el encuentro nacional de poesía y narrativa convocado por Colcultura, se denominó con su nombre, y el II concurso literario departamental “Ibagué en flor”, se realizó también en su honor.
Recientemente, en la segunda entrega de la Biblioteca de Escritoras Colombianas, se incluyó de Luz Stella el cuento La llamarada (1923), en “La noche próxima. Antología de cuento”; y en “Que haya luz. Antología de dramaturgia”, la pieza breve El sueño de una noche estival (1928), que había sido publicada en los periódicos Mundo al Dia (Bogotá), y Colombia. Diario de la tarde (Medellín).
Dichas antologías fueron publicadas en 2025, por la Biblioteca Nacional de Colombia, del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.



