Recordándolas

Museartes quiere con esta muestra recordar a dramaturgas poco conocidas del siglo XIX. Tienen en común haberse dedicado a la escritura y a la actividad intelectual de manera paralela a los compromisos que habían adquirido como cuidadoras del hogar, en razón de su género o de su papel como esposas y madres.

A la mayoría de ellas las une el hecho de haber pertenecido a una clase social destacada y con dinero, lo cual no les quita el mérito de haber roto con algunos esquemas, haber cultivado el deseo de aprender, haber formado parte de círculos artísticos y culturales dominados por figuras masculinas, en una época en que lo usual era la falta de instrucción o el analfabetismo femenino.

Sus biografías hablan del sentido de libertad que tenían, así, en principio, se les haya tenido en cuenta solo por su vinculación con figuras masculinas prominentes. Sus biografías hablan asimismo de sus ideas políticas y de su participación más o menos activa en la vida de la nación. Pero en definitiva son sus obras las que hablan por ellas, las que muestran una perspectiva distinta de la vida, las que señalan las concepciones que la sociedad tenía sobre la mujer, cercanas a mandatos inmutables.

Siguiendo el signo de la época, al igual que sus pares masculinos estas autoras cultivaron diferentes géneros teatrales, literarios y periodísticos. Sin embargo, en la presente muestra se registran principalmente las obras relacionadas con el teatro; por tanto, se debe tener en cuenta que varias de ellas tienen un acervo escritural y poético mayor.

Dramaturgas Siglo XIX

Como podrá verse, las primeras escritoras de la muestra pertenecieron a familias que participaron activamente en las luchas de independencia y, dadas las fechas de sus obras, pertenecen a movimientos artísticos del siglo XIX. Por el contrario, las obras de las últimas, debido a sus fechas de nacimientos, pertenecen a las primeras del siglo XX.

Josefa Acevedo de Gómez

Su nombre completo es María Josefa. Nació en Bogotá el 23 de enero de 1803 y murió en Pasca (Cundinamarca), en 1861. Hija de Catalina Sánchez de Tejada y de José Acevedo y Gómez, prócer de la Independencia, conocido como el Tribuno del Pueblo, tenía grandes dotes oratorias y de persuasión, su pensamiento era liberal y fue protagonista del movimiento de emancipación. Dueño de una gran biblioteca, lector de los clásicos griegos, latinos y españoles.

En el hogar de los Gómez Tejada se discutían las ideas republicanas y existía un vivo interés por la ciencia y el arte. Las primeras letras de Josefa las recibió de su madre, cuya instrucción era superior a la de otras mujeres de su época y estuvo siempre interesada en dar instrucción a sus hijos. Fue alumna también de Juan Francisco Arganil, conocido como el doctor, francés de ideas jacobinas, quien la instruyó sobre la Revolución Francesa y la historia europea; asimismo, Arganil perteneció a la Sociedad Filológica, cuyos miembros más destacados conspiraron contra el Libertador el 25 de septiembre de 1828. Este personaje era calificado por los habitantes de Bogotá como "misterioso" y se decía que había estado cerca de Danton en los acontecimientos franceses de la Revolución; de todas maneras, su vida está envuelta en el misterio. Algunos estudiosos sostienen que no era médico, como él lo aseguraba y sí un aventurero, mitómano y su apellido Arganil era un seudónimo tomado de un personaje del Enfermo imaginario de Molière, Argan el Mísero. Sin embargo, Josefa le tenía gran aprecio y le dedicó un soneto, escrito en 1838. Se dice que Arganil entregó documentación valiosa a su alumna quien la destruyó, junto con algunos manuscritos de ella, antes de morir.

Según el Papel Periódico Ilustrado (jun. 20, 1882), la autora contrajo matrimonio a la edad de diecinueve años con Diego Fernando Gómez. Y acompañó a su padre en las montañas de Barragán, en la Cordillera Central, cuando huía de la persecución de los españoles y fue ella quien tuvo que enterrarlo al morir. Por todos estos acontecimientos dolorosos, personales y familiares, ligados estrechamente con las luchas y avatares de la Independencia política, algunos historiadores del siglo XIX la presentan como una mujer inmersa en el llanto, protagonista de un destino trágico que la acompañó durante toda su existencia, pero han olvidado su valioso papel como escritora.

Josefa fue la primera escritora del país en tiempos republicanos y su obra está marcada por los sucesos públicos, tal como ocurrió con los escritores de su generación. Desde muy joven llevaba diarios minuciosos sobre los acontecimientos del país, en especial durante la época de la dominación de Morillo, conocido como el pacificador. Gustaba asimismo del estilo epistolar, en el cual se reveló como buena escritora. Mantuvo copiosa correspondencia familiar y con personajes como Rufino Cuervo, el general Tomás C. de Mosquera y otras altas personalidades del gobierno, a quienes dio argumentos profundos para acelerar la abolición de la esclavitud y la expedición de la ley de emancipación de los esclavos. Dejó inéditos los folletos titulados Mis ideas y Catecismo republicano. De esta manera se alejó del misticismo que caracterizó a algunas escritoras contemporáneas. Son conocidas sus biografías breves, entre ellas, las de su padre, su hermano José, de Vicente Azuero y la de su primo hermano, el poeta y dramaturgo Luis Vargas Tejada, a quien protegió cuando huía de la persecución política desencadenada por su participación en la conspiración contra Simón Bolívar.

Escribió también sobre el amor, filial y romántico, la historia, las costumbres y la moral social, algunos de estos fueron publicados. Como aquí interesa su obra teatral, se tiene conocimiento que es autora de tres comedias inéditas: La coqueta burlada y En busca de almas, ambas estrenadas en 1864 por una compañía de aficionados de Bogotá; y Mal de novios. Se ha escrito que es autora de otros dramas inéditos, pero su nieto, el dramaturgo Adolfo León Gómez, sostuvo que no los encontró entre sus manuscritos. Precisamente León Gómez declaró que algunas de sus propias obras teatrales, en especial El soldado. Drama histórico en tres actos y en verso están inspiradas en los relatos que su abuela le contaba sobre el reclutamiento forzado.

Silveria Espinosa de Rendón

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Su nombre completo es Silveria Engracia Antonia de los Dolores Espinosa de los Monteros y Dávila. Nació en Sopó (Cundinamarca) en 1815 y falleció en Bogotá 1886.

Pertenecía a una familia aristocrática, hija de María Antonia Dávila y Novoa y de Bruno José Espinosa de los Monteros y Pozo, reconocido impresor, dueño de la Imprenta Granadina que se encargó de las publicaciones virreinales. Después de la Independencia y de la muerte de don José, su hijo, Bruno, imprimió varios escritos relacionados con la revolución, entre ellos Los derechos del hombre y algunas constituciones republicanas. Debido a este entorno familiar e intelectual, la poeta tuvo acceso a las primeras letras, a libros y literatura.

Silveria estuvo casada con José María Rafael Camacho y Rodríguez del Lago, de quien enviudó; después se casó con Telésforo Sánchez Rendón y de él tomó su apellido de escritora. Fue una mujer religiosa, muy devota y tuvo gran cercanía con los prelados de la Iglesia que la movieron a participar a favor del gobierno en las revueltas religiosas de 1839, entre los “ministeriales” y “oposicionistas”. Ella imprimió estampitas con el anagrama de Jesús, les puso cintas y las repartió entre los hombres de la guarnición bogotana, quienes las utilizaron como escarapelas. Años más tarde se opuso a la expulsión de los jesuitas y debido a la tristeza que el hecho le suscitó, la dejó plasmada en una poesía. Algunos críticos la consideran como una de las mejores cantoras místicas, después de la monja Francisca Castillo y Guevara.

Sus poesías fueron publicadas en varias antologías poéticas y en revistas como El Catolicismo, La Caridad, El Mosaico y La Mujer.

Autora de la pieza dramática El día de Reyes publicado en La Caridad (Bogotá, 1866), que ella subtituló como “ensayo dramático”.

Waldina Dávila de Ponce de León

Nació en Neiva en 1831 y murió en Anapoima en 1900. Hija de Pedro Dávila Novoa y Josefa Salas, protagonistas de las luchas independentistas y nieta del prócer Benito Salas Vargas. Su hermano Pedro Dávila fue uno de los exponentes de la doctrina conservadora en el país. La familia se trasladó a Bogotá, cuando los dos hermanos eran muy jóvenes. Waldina se casó en 1852 con el oficial Rafael Ponce de León de quien enviudó, motivo por el cual ella tuvo que asumir el cuidado de sus hijos: tres mujeres y un varón. Este último murió joven, a la edad de treinta años.

Novelista, poeta, dramaturga y pintora. Utilizó en algunos escritos el seudónimo de Jenny. Es una de las intelectuales y escritoras más importantes del siglo XIX pues rompió con ciertos esquemas impuestos a las mujeres de su siglo; y aunque asistía a la tertulia de El Mosaico, no pudo potenciar aún más su escritura debido a que dichos círculos de escritores e intelectuales eran masculinos. Mantuvo gran amistad con las escritoras Soledad Acosta de Samper, Agripina Montes del Valle y Dorila Antommarchi de Rojas. Hizo dos viajes a Europa donde pudo apreciar el arte europeo e ir a conciertos que formaban parte de sus intereses culturales. En París tuvo de guía al profesor Leman.

Después de regresar de su primer viaje, Waldina decidió publicar sus poesías y colaborar en revistas. Es considerada la primera novelista huilense por El trabajo, publicada en 1884 y reproducida en su libro Serie de novelas (1892). Además publicó un volumen con su obra poética que tituló Poesías. Además de sus escritos fue conocida por haber elaborado algunos cuadros al óleo,  acuarelas y miniaturas de marfil, de buena factura, por esto la Academia de pintura y dibujo le otorgó un premio y la nombró socia honoraria.

Escribió Zuma. Drama en tres actos y en prosa (Bogotá, 1892), publicado y representado por agrupaciones de aficionados en varios municipios del Huila.

Según la estudiosa de la obra de Waldina, Magda Liliana Barrero Vásquez (2015):

Dávila ubica la trama en la época virreinal, desde allí da cuenta de las impresiones que quedaron en los indios luego de los hechos de la conquista, el sentimiento de engaño, destierro y orfandad heredado de sus antepasados; y que se convierte en motivador contante de venganza. Sin embargo, el drama trasciende la época, soportando las acciones en las costumbres y pensamientos de mediados del siglo XIX.

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Soledad Acosta de Samper

Nació en Bogotá en 1833 y murió en la misma ciudad en 1913. Hija única del general de la independencia e historiador Joaquín Acosta y Pérez de Guzmán y de la británica Carolina Kemble Rou. Cursó sus primeros estudios en el colegio de La Merced, en Bogotá. A los 12 años continuó su educación formal en Halifax (Nueva Escocia, Canadá) donde vivía su abuela materna. En esta ciudad permaneció un año con su madre. Cuando el general Acosta viajó a Europa, ambas se le unieron en París y Soledad pudo asistir a colegios de la ciudad, hasta 1848 que la familia regresó al país, debido a la Revolución francesa.

En Guaduas conoció al escritor, dramaturgo y político José María Samper Agudelo, con quien se casó en 1855. Enviudó en 1888 y al poco tiempo murieron dos de sus cuatro hijas, por lo cual se trasladó a París. Estando allí viajó a España, en 1892, al Convento de La Rábida, como delegada oficial de la República de Colombia al IX Congreso Internacional de Americanistas, y representó a Colombia en los congresos conmemorativos del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América.

Historiadora, periodista, traductora y editora. Gracias a esta laboral editorial varias escritoras colombianas pudieron publicar sus obras en las revistas que ella fundó y dirigió. Soledad es considerada una de las figuras más importantes de la intelectualidad americana del siglo XIX. Escribió en la prensa y en revistas con los seudónimos de Aldebarán, Bertilda, Andina, Renato, Olga, Orión y S.A.S. En el Papel Periódico Ilustrado (núm. 174 de 1884), la escritora declaró que utilizó seudónimos por el único motivo de la "natural desconfianza que sentía de echar a la luz" su nombre.

Fundó y dirigió la revista La Mujer. Lecturas para la familia (1878-1881) y la revista La familia. Lecturas para el Hogar (1884-1885). Dirigió el periódico El Domingo de la Familia Cristiana. En las publicaciones La Biblioteca de Señoritas, El Mosaico, La Prensa, La Ley, La Nación y El Eco Literario escribió novelas, relatos, biografías, leyendas, trabajos históricos, dedicados especialmente al tema de la mujer.

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Soledad Acosta fue una de las escritoras más prolíficas de América: más de 20 títulos de novelas, 50 narraciones breves, cuadros de costumbres (en especial sobre la vida de la mujer), relatos de viaje, biografías, entre ellas la de su padre el general Joaquín Acosta, y cientos de artículos más de diferentes temas. Defensora de la mujer, de su educación y de la libertad que tenía para escoger actividades intelectuales. Este concepto lo expuso en una monografía titulada Aptitud de la mujer para ejercer todas las profesiones y el periodismo en Hispanoamérica, presentada en un congreso pedagógico, en 1882. Por estas opiniones fue considerada pionera en la presentación pública de ideas feministas.

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En la revista La Mujer. Lecturas para la familia (Bogotá, 1880) publicó sus diálogos y obras de teatro, cuyos títulos son: Una educación útil. Diálogo para escuelas; Las desdichas de Aurora. Comedia de costumbres en cuatro actos; El viajero. Comedia de costumbres nacionales en dos actos, incluida dentro de la narración titulada Anales de un paseo correspondiente al día noveno. En la revista La familia. Lecturas para el Hogar (Bogotá, 1884) publicó la pieza Las víctimas de la guerra. Drama en cinco actos y en prosa.

Eva Ceferina Verbel y Marea

Nació en Sampués, actual departamento de Sucre, en 1856 y murió en 1900. Algunas fuentes señalan que murió en 1920 en el exterior. Perteneció a una familia acaudalada, lo cual le permitió viajar a Bogotá a relacionarse con escritores y al exterior. En algunos escritos sobre Eva Ceferina, es recordada como “dama vanguardista” y “primera escritora costeña”.

Utilizó el seudónimo Flora del Campo. Fue poeta, novelista e institutora. El 8 de junio de 1906 tomó posesión del cargo de directora de la escuela de niñas de Sampués.

Sus poesías fueron publicadas en la revista La Mujer, dirigida por Soledad Acosta de Samper, y luego las recogió en un libro, el cual contenía 232 composiciones en verso y 38 en prosa. Su temática fue religiosa y romántica. Soledad, es el título de su novela, publicada en Panamá.

Escribió los dramas inéditos: El honor de un artesano. Drama en cinco actos y en verso (1869) y María. Drama en cuatro actos y en verso (1869).

Inés Aminta Consuegra

Nació en Barranquilla. Hija de Pedro Mártir Consuegra, luchador en la causa libertaria y exgobernante liberal de la Provincia de Sabanilla.

Inés Aminta fue de pensamiento liberal y militó en el radicalismo; fue crítica del gobierno de Rafael Núñez y luchó por la libre expresión de imprenta y por sus derechos. Escribió Meditaciones del general Ricardo Gaitán Obeso en su prisión de Cartagena y Panamá, por el cual fue expulsada del país y debió morir en Nueva York. En este escrito ella registra las causas de la guerra y sus consecuencias para el país. Eran los tiempos en que los liberales radicales luchaban contra la dictadura de los independientes y conservadores. Inés Aminta conoció de cerca los hechos que motivaron la escritura del libro debido a su participación en algunas de las acciones, cuando el general Gaitán Obeso se apoderó de las embarcaciones que había en el río Magdalena y luego cuando tomó la ciudad de  Barranquilla (1885). Como el general perdió la batalla, fue encarcelado y ella lo visitó en su prisión en Cartagena.

Conocedor de lo anterior y de la publicación, el entonces gobernador de Bolívar, obedeciendo instrucciones del presidente Rafael Núñez, ejecutó la orden de extrañamiento, sanción y censura política que se había aplicado a contadas mujeres durante la República.

Es posible que a causa del libro y de su actitud combativa, su nombre y obra literaria hayan caído en el olvido, mucho más que la de otras escritoras que lo padecieron solo por su condición de género.

Novelista, dramaturga y pedagoga, escribió dos novelas: Lucía de Guzmán, basada en los episodios de la guerra de los Supremos de 1840 y Miserias de un corazón, publicada en Ciudad de Panamá el 28 de agosto de 1880. También la publicó la revista Mujer que dirigía Soledad Acosta de Samper. La revista La Camelia, 1893, publicó su oda al Salto del Tequendama.

Autora de los dramas inéditos: Fabricar sobre arena (1887); Inmoralidad legal (1888), estrenados en 1888 por la compañía española Alba y Luque, en Barranquilla.

Isabel Carrasquilla de Arango

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Nació en Santo Domingo, Antioquia, el 8 de octubre de 1865 y murió en Medellín el 5 de enero de 1941. Hija de Rafael Carrasquilla Isaza y María Eclida Naranjo Moreno. Hermana del reconocido escritor Tomás Carrasquilla. Después de la muerte de sus padres, los dos hermanos decidieron asentarse en Medellín, a comienzos del siglo XX. Isabel se casó el 10 de agosto de 1882 con Claudino Arango Jaramillo.

 

Comediógrafa, cuentista, también escribió coplas, memorias de viajes y narraciones. Utilizó el seudónimo de Equis y Zeta y muchas de sus coplas y escritos no fueron firmados, debido posiblemente a que su hermano Tomás nunca estuvo de acuerdo con que ella escribiera, a pesar del gran amor que le profesaba.

Es autora de las siguientes piezas de teatro que fueron publicadas: Filis y Sarito. Comedia en tres actos con letras, un cuadro y un epílogo; y Pepa Escandón. Comedia en un prólogo, 3 actos y un cuadro (1932), basadas en la novela Frutos de mi tierra, de Tomás Carrasquilla. La segunda fue representada en 1933 por la Compañía de Comedias Cómicas de Vidal Montoya.

De su autoría, se conservan, además, varias obras inéditas, al parecer, fechadas en 1933: dos cuentos, un juguete cómico, un diálogo escolar y tres dramas. Los títulos son: Una llanta rota, que ha sido el de mayor reconocimiento, obtuvo mención honorífica en los Juegos Florales de 1933 y dos años después fue llevada al escenario del Teatro Bolívar (Medellín). Ida y vuelta y Contra viento y marea. Comedia en tres actos, fue escenificada en la década del treinta y publicada en dos antologías: de autoras y de dramaturgia antioqueña. Los tres dramas reivindican el amor y la independencia de las mujeres. Las protagonistas padecen el poder arbitrario que ejercen sobre ellas los hombres de sus familias, ya sean maridos, padres o hermanos.

Otra pieza teatral es Noche de reyes, escenificada en 1936 por el Grupo Escénico de la Acción Social, dirigido por Ramón Soler Maymo en el Teatro Bolívar.

Laura Montoya Upegui, Hermana.

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Su nombre completo es María Laura de Jesús. Santa, venerada por la Iglesia Católica. Misionera, fundadora de la Congregación Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena. 

 

Nació en Jericó, Antioquia, el 26 de mayo de 1874 y murió en Medellín, el 21 de octubre de 1949. Hija de Juan de la Cruz Montoya y María Dolores Upegui.

 

Docente, editora, fundadora de la imprenta Santa Teresita (1929) en Santa Fe de Antioquia. Escribió sus experiencias místicas por medio de relatos y de su autobiografía titulada Historia de la Misericordia de Dios en un alma.

Escribió la obra de teatro La comarca divina. Drama místico. Es posible que haya sido representado.

Sofía Ospina de Navarro

Nació en Medellín el 15 de abril de 1892 y murió en la misma ciudad en 1974. Sus padres fueron Tulio Ospina Vásquez y Ana Rosa Pérez de Ospina; nieta del expresidente Mariano Ospina Rodríguez y hermana del expresidente Mariano Ospina Pérez. Contrajo matrimonio con Salvador Navarro, con quien tuvo seis hijos.

Cursó estudios en el colegio de la Enseñanza. Perteneció a varias sociedades benéficas, a la Sociedad de Mejoras Públicas y a otras instituciones de carácter cívico. Perteneció al Centro de Estudios Femeninos que inició labores el 13 de marzo de 1929 conformado por mujeres de la élite económica y social para reflexionar sobre temas relevantes de la época. Además, después de que las mujeres obtuvieron el derecho al voto, fue la primera concejala de Medellín.

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Editora, cuentista, poeta, comediógrafa y cronista, colaboró en los periódicos El Colombiano, El Espectador, El Tiempo y la Revista Sábado. Directora de Letras y Encajes: Revista femenina al servicio de la cultura, que tuvo más de 25 años de existencia. Ospina fue directora hasta el número veinte, correspondiente a marzo de 1928; aunque ella siguió enviando sus colaboraciones hasta septiembre de 1959, fecha de cierre de la revista.

Su libro La buena mesa (1933), que contiene las recetas clásicas de la comida criolla, ha sido uno de los más vendidos en la historia editorial del país, con 27 ediciones.

Escribió las siguientes comedias de costumbres: Ascendiendo, Un luto pasajero, La familia Morales, estrenada en Medellín, en 1943, por la Compañía de Dramas y Comedias de la actriz mexicana Virginia Fábregas y representada también en Santa Fe de Antioquia. En las obras de Ospina se reflejan las tensiones provocadas por los cambios sociales. Otra pieza suya se titula Una junta benéfica, estrenada en 1936 por un grupo de aficionados, en Manizales. Esta es una sátira a ciertas costumbres de la clase alta antioqueña.

Alicia Merrizalde de Echavarría

Su nombre de soltera es Alicia Merizalde Uribe. La fecha de nacimiento se estima entre mediados y finales del siglo XIX. Esposa de Ramón Echavarría Misas.

Perteneció a diversas asociaciones de caridad y cívicas. Tal vez la más importante fue la Junta de Señoras del Hospital de caridad de Medellín, conformada durante la construcción de la institución para allegar recursos.

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Cuentista, dramaturga, directora de Letras y Encajes: Revista femenina al servicio de la cultura. Su producción literaria pertenece a la primera mitad del siglo XX. La mayoría de sus obras quedaron inéditas y fueron escenificadas en funciones privadas, por agrupaciones de aficionados.

Con su comedia Paz doméstica, fue inaugurado el Teatro Bolívar de Medellín, en 1919, representada por un grupo de aficionados compuesto por Sofía Toro Villa, Amalia Vélez, Margarita, Restrepo Ángel, Mariela Echavarría, Carlos Gómez, entre otros.

En: Biblioteca Luis Ángel Arango