Homenajes a Amira

Amira de la Rosa

 

Gabriela Mistral, poeta, diplomática y pedagoga chilena, recibió el premio Nobel de Literatura en 1945, escribió un largo artículo titulado Una nueva escritora colombiana: Amira de la Rosa. La mujer sudamericana.

 

De este escrito se transcribe un fragmento subtitulado “Lengua criolla”, porque si algo resalta en la escritura de Amira es la forma como hablan sus personajes, como se expresan, sus giros, vocabulario y vocablos populares para describir paisajes, plantas, etc.

 

“La lengua me parece genuinamente criolla, y limpiamente criolla. Quiero decir que no ha recogido americanismos feos y sucios sino unas voces nuestras de veras vitales, jugosas e introcables; y cargadas de un sabor y de una gracia que me hacen pararme en ellas para celebrarlas casi con un ‘¡viva!’, por lo bien cogidas y bien puestas que están. Tenía que traer gusto y regusto americano la lengua de una criatura tan sincera y tan leal. Escribiendo en el extranjero, viviendo delante de un paisaje el más opuesto que cabe al de la Barranquilla ultra-tropical, ella, la verdadera, y la verídica, no podía escribir sino con su sangre cocida como vino de odre en aquellos soles, y regalar a España el don que le traen los que son nobles y no embusteros: el de sí misma. Los adulones le hablan —le tartamudean— en castellano de Castilla, haciendo pininos grotescos por convencerla del casticismo. Los íntegros —de veras íntegros, es decir honestos y completos— le entregan lo americano-español en su lengua. Lengua criolla: algún día no tendremos vergüenza de elogiarla por miedo de cuatro viejecitos letrados y rezongones. Este español criollo posee la alacridad de la lengua popular en España, la frescura feliz, trufada de candores y de malicias, del habla de santa Teresa, y sobre todo una sensualidad sana de color, con relieve y con calor. Allá se conversa como palpando las cosas, sin distancia entre ellas y el contador, como si este hablase echado encima de sus temas […] Sin buscarlo y sin saberlo tal vez, Amira de la Rosa toma parte en este regreso de nuestra alma criolla a sus quicios, y escribe sin la previa traducción de su lengua natural a una lengua deliberada. Y aquí viene la desenvoltura feliz que se siente en su prosa […]

 

Escrito en Madrid, mayo de 1934

Publicado en El Tiempo, Lecturas Dominicales, 8 de julio de 1934, p. 8.

Amira de la Rosa

“Si no te llamaras Amira, tendrías que llamarte Gracia”

Esta frase se la dijo la poeta Meira Delmar y con otro giro la escribió en el siguiente poema.

 

Romance de Amira de la Rosa

Por Meira Delmar

Préstame las cinco letras

de tu claro nombre, Amira,

para escribir el romance

de la gracia sin medida…

La gracia que en torno tuyo

gira y danza, danza y gira,

como en derredor del alba

las palomas de la brisa…

Lo que se inicia contigo,

lo que contigo termina,

y te recorre las venas,

y te inaugura la risa

que hace pensar en la lluvia

de mayo, sonora y fina…

En tu país de palabras

cristaladas, cristalinas,

el roble quema sus oros

como una hoguera crecida

frente al umbral de diciembre,

príncipe de alas altísimas…

Y da la acacia su vino

rojo de sangre encendida,

y las luciérnagas son

azules estrellas niñas,

que entre tus manos aprenden

modos de lámpara viva.

El mar, trovador gallardo,

el río, presencia lírica,

el aire de amor y pena

cuando tu voz los transita…

Y el ángel adolescente

que desde tus ojos mira,

abre con trémulos dedos

el frágil lirio del día…

En tu país de palabras

cristaladas, cristalinas,

cantando está mi romance

al pie de tu nombre, Amira

de la Rosa y de la Gracia,

tu gracia definitiva.

La que te asiste el silencio

y el decir, y la sonrisa,

y va siguiendo tu paso,

y es ella siento tú misma…

La que rige en ti los sueños

y la dorada vigilia

y te conduce a la torre

de la perfecta armonía

donde la tierra y el viento

igual lucero meditan…

 

La gracia que por ser gracia,

¡en ti comienza y termina!

Condecorada doña Amira de la Rosa ayer”, en El Tiempo (Bogotá), 3 de enero de 1944, p. 1.

"El alcalde de Barranquilla hizo entrega a Amira de la Rosa de la placa de oro ofrecida por la municipalidad, en una bellísima ceremonia en la residencia de Amira, quien contestó el discurso del alcalde en bellísimas frases. Entre los asistentes estaban el ministro de obras públicas, el alcalde de Bogotá y el gobernador del Atlántico, acompañados de sus señoras..."

 

Obra reunida

Esta biografía y compilación de la obra inédita y editada de la escritora consta de dos sustanciosos tomos. Es el homenaje más enjundioso que se le ha hecho hasta el momento a Amira de la Rosa, pues permite conocerla a través de fotos, documentos y obras hasta ahora desconocidas.

 

Compilación e introducción Enrique Dávila Martínez. Edición auspiciada por Promigas, 2006. Editores: José Antonio Carbonell Blanco y Enrique Dávila Martínez.

 

Algunas fotografías del libro se hallan en el Museo Romántico de Barranquilla. Archivo Amira de la Rosa y otras pertenecen a archivos particulares.

“Amira de la Rosa”. Reseña de esta obra firmada por Marina Lamus.

Homenajes a Amira de la Rosa.

Teatro Municipal Amira de la Rosa

Amira de la Rosa

 

El 23 de marzo de 1948, la Sociedad de Mejoras Públicas constituyó un Comité Pro-Teatro Municipal, atendiendo a la autorización dada por el Concejo Municipal (Acuerdo 21 de 1946) y sancionado por el alcalde. Dicho teatro llevaría el nombre de la dramaturga Amira de la Rosa. Desde la consecución del lote y la posterior construcción del edificio pasaron varios años. Durante el proceso, el Comité debió sobrepasar varias dificultades.

Cuando Amira viajó de Madrid a Barranquilla, el 23 de enero de 1966, el Concejo la declaró “hija predilecta de Barranquilla” y ratificó que: “el Teatro Municipal que se construye en la ciudad llevará su nombre”.

En agosto de 2006 el Ministerio de Cultura declaró al Amira como Bien de Interés Cultural de la Nación.

 

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