

Teresa Martínez de Varela
Nació en Quibdó, el 1 de julio de 1913 y murió en la misma ciudad el 16 de junio de 1998. Conocida en la literatura con el seudónimo Lisa de Andráfueda, fue una de las primeras intelectuales del siglo XX en el país, y una poderosa voz femenina que incorporó la herencia africana al mundo literario.
Su papá y su mamá fueron grandes lectores de historia y literatura. Ambos acostumbraban a comentar sus lecturas en voz alta durante la cena; de esta manera, desde niña Teresa se interesó en el mundo de los libros. Como su padre era ebanista y comerciante, con frecuencia la familia navegaba por el río Atrato, o a lomo de mula viajaban de un sitio a otro por distintas regiones del Chocó.
Teresa Martínez estudió en un colegio de la alta sociedad cartagenera, en el internado Pío X, donde la llamaban “la chocoanita”, con evidente tono discriminatorio, según sus palabras; aunque, fue allí donde comenzó a destacarse como poeta y oradora, y a rebelarse contra los roles impuestos a las mujeres de su época. También aprendió inglés y francés.


Más tarde fue directora de la Normal de Istmina y de la Normal de Señoritas de Quibdó; Secretaria de Educación de Chocó y columnista de prensa, en las que denunciaba el racismo.
Teresa Martínez fue una mujer polifacética, además de literata, poeta, dramaturga y maestra, estudió el folclor de su tierra, fue musicóloga, pintora y activista. Dos hechos la pueden caracterizar en este último campo, además de demostrar su carácter. El primero ocurrió en 1954, cuando el general Gustavo Rojas Pinilla, presidente de facto del país, pretendía pasar un proyecto de ley que buscaba desmembrar el Chocó. Teresa aprovechó la visita del gobernante a Quibdó para organizar, junto con otros intelectuales, una protesta en el Parque del Centenario que rompía los protocolos de aplausos, según un guión preestablecido por las autoridades. Sin miramiento alguno, ella subió a la tarima y leyó su poema La epopeya de la desmembración, acción bastante peligrosa por ese entonces. El segundo, ocurrió al año siguiente, en 1955, cuando fue la única mujer que integró la Caravana Nacional de Periodistas del Chocó, compuesta por treinta y ocho reporteros. Debido a este periplo, la escritora padeció suspicacias, rumores y fuertes calificativos que atentaban contra su dignidad femenina.

De su obra dramática se conocen, hasta el momento, los siguientes títulos: El nueve de abril, escrita en protesta por el asesinato en 1948 del candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán; Las fuerzas armadas; La madre fósil, melodrama presentado en Quibdó. Algunas fuentes señalan que estas obras fueron publicadas; sin embargo, debieron tener circulación reducida pues no figuran en los catálogos de las bibliotecas más nutridas.
Como un caso excepcional, Teresa Martínez recibió algún reconocimiento en vida: fue incluida en el libro Mujeres intelectuales de América, por la Oficina Central de Información de Caracas, Venezuela. Fue invitada por el poeta Jorge Rojas, quien en ese entonces era director del Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, para recorrer el país y presentar su poesía.

En 1993, Úrsula Mena Lozano recogió parte de su obra y escribió su biografía bajo el título En honor a la verdad: Teresa Martínez de Varela (1913-1998), publicada en 2009. La biografía recoge los escollos que Teresa debió enfrentar debido al racismo estructural del país, y a las dificultades que encontró para publicar su obra. Martínez dejó manuscritos inéditos a la fecha de su fallecimiento.
En épocas recientes, el Ministerio de Cultura incluyó algunas de sus obras en una antología de poetas afrocolombianos. Su novela Mi Cristo negro (1993), fue rescatada del olvido y reeditada en 2022, como parte de la primera colección de la Biblioteca de Escritoras Colombianas, una iniciativa del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional. La novela está inspirada en la vida de Manuel Saturio Valencia, el último hombre fusilado con las armas del Gobierno, por órdenes del general Rafael Reyes, y que se convirtió en un personaje de la tradición popular chocoana.






