

Nelly Domínguez Vásquez

Nació en Cali el 19 de enero de 1916 y murió el 23 de mayo de 1994.
Nelly Domínguez vivió en Bogotá, México y París; hasta el momento, su producción intelectual y artística requieren de mayor investigación, motivo por el cual el acceso a su obra narrativa y teatral presenta dificultades. Es posible que esto se deba también a que sus libros tuvieron escasa difusión nacional, aunque fueron publicados por editoriales colombianas, mexicanas y españolas. Por fortuna, su nombre y los títulos de sus novelas ya fueron incluidas en el canon literario del país, y varios estudiosos la consideran como una de las primeras novelistas colombianas del siglo XX, precursora de realismo mágico. Por tanto, títulos como Manatí (1961), Esa edad (1974), y Los tres ojos de la pila (1984) han salido a la luz.
Que se sepa hasta el momento, su primera obra teatral El soplo del tiempo. Comedia dramática en tres actos, fue publicada 1963 y estrenada ese mismo año, el 16 de diciembre en el Teatro Municipal de Cali, en el Primer Festival de Autores Colombianos. El montaje lo realizó el Teatro de la Universidad del Valle (1964), bajo la dirección de Dorian Mejía, con escenografía de Pedro Alcántara Herrán.



Una escena de El soplo del viento
La autora con el director Dorian Mejía
Posteriormente, el Grupo Experimental Fantasmas, de la Universidad Javeriana, lo llevó al escenario del Teatro Colón de Bogotá, bajo la dirección de Álvaro Fernández de Soto y Francisco Linero, con asistencia de Alfonso Gutiérrez.
En El soplo del tiempo la autora se adentra en las brechas generacionales que existen entre padres e hijos; marca el declive del mundo de los adultos y el deseo irresistible que los jóvenes sienten de vivir, según sus criterios y expectativas. No obstante, cada personaje, ya sea adulto o joven, tiene perspectivas distintas, acordes con sus historias y posición económica, así estén unidos por rasgos comunes de época, lo cual revela situaciones humanas complejas.
Los diálogos de los jóvenes revelan sus diferencias conceptuales al momento de criticar el sistema social y a sus mayores, con quienes no están de acuerdo dadas sus imposiciones, sin acuerdos previos, que los obliga a mantener roles tradicionales o formas de vida ya caducas.
El dinero, o la ausencia de este, es el motor del conflicto en la obra, el despertar sexual de los jóvenes, sus confusiones, deseos y culpas. La autora, de manera audaz para su época, explora la sensualidad y las relaciones de amistad entre un joven y una mujer mayor, y lo hace desde un ángulo humano, sensible, sin moralizar. Este último tema lo vuelve a abordar en Los anturios, en la que ese tipo de amistad lo expresa como un “amor de presentes”, “sin tiempo” y “sin promesas”.

La dramaturga recogió otras obras en el libro Teatro: seis obras (Cali, 1985), que dedicó a Bernardo Romero Lozano. Este contiene las piezas Los anturios; El de piel cualquiera; La tía Pimpín; La casa en pijama; El hombre en su camisa; y Uyumbe.
Con excepción de Uyumbe, se podría de decir que los cinco títulos anteriores abordan la hipocresía y la doble moral de la sociedad, el abuso de poder, la deshumanización, la corrupción y el dinero; aunque, la perspectiva en cada obra cambia, según sus personajes, su tono, estructura dramática y manera de interpelar sus respectivos núcleos sociales.
Los temas de sus piezas tocan de manera específica el matrimonio, como una suerte de esclavitud para las mujeres y el poco valor que se les da a las mujeres sin hijos (Los anturios); el matrimonio concertado por intereses económicos y por la belleza física de una joven, de manera que el marido pueda lucirla en su entorno social, aunque en privado la desprecie y deshumanice, y solo espere de ella su maternidad (El de piel cualquiera); el autoritarismo de la familia y el ejercicio del poder sobre la mujer (La tía Pimpín); la corrupción y alienación de la burguesía (La casa en pijama); el despojo violento de los campesinos y su desplazamiento a zonas urbanas, que obedece a la corrupción de la clase política (El hombre en su camisa). En esta última pieza la crítica es política, en otras, la autora se vale de metáforas o símiles para dar mayor sentido y profundidad.
Uyumbe es una obra de gran formato que aborda el conflicto colectivo y fundacional de la América precolombina. De manera específica, su título se refiere a una civilización ancestral ubicada en la región del Macizo Colombiano, actual departamento del Huila, de cuya cultura quedó como vestigio su estatuaria lítica.
Los personajes que intervienen en Uyumbe pertenecen a los reinos espirituales y materiales de los Chibchas, Aztecas e Incas. Su tono es poético y solemne, acrecentado por medio de coros y danzas rituales. En los diálogos, la autora plantea una profunda reflexión sobre el origen de la civilización, el poder, la espiritualidad y fraternidad. El conflicto se refleja en la búsqueda de sentido del ser humano y la controversia entre la paz y la guerra. Por tanto, es un teatro mítico, simbólico y épico, reflejado en un tiempo y espacio ritual y abierto, donde confluyen la naturaleza, los dioses y los seres humanos.





