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Teatro Universitario

Un fragmento de Historia

Según el historiador y dramaturgo Fernando González Cajiao (Escenario de dos mundos. Madrid: 1988), desde un principio el teatro experimental estuvo vinculado a las universidades y a los intelectuales. Las primeras agrupaciones universitarias, surgidas en la década del cincuenta, tuvieron poca actividad y no lograron las repercusiones que alcanzarán posteriormente.

 

Por su parte, el maestro Paco Barrero (Escenario de dos mundos. Madrid: 1988) calcula que en el momento de mayor auge del teatro universitario existían cerca de sesenta grupos, entre escuelas superiores, universidades privadas y oficiales. Esta cifra se incrementa si se tiene en cuenta el teatro estudiantil de secundaria.

 

Borrero también provee un marco referencial sociopolítico para explicitar algunas de las influencias internas y externas del movimiento y de sus prácticas artísticas. Entre dichas influencias, de manera esquemática se pueden señalar unas cuantas: las fisuras que se producen en el país entre los “viejos” movimientos de izquierda y los “nuevos” que surgieron a finales de los sesenta y comienzos del setenta; el incremento de los movimientos campesinos y sindicalistas que repercutieron en los estudiantes; el auge guerrillero y las muertes de figuras emblemáticas como el Che Guevara y Camilo Torres; la polarización del tercer mundo debido a la adopción de modelos políticos como el de China y la revolución cubana, entre otros.

 

De esa manera, los universitarios utilizaron el teatro para plantear inquietudes, exponer problemáticas nacionales y educativas, criticar al establecimiento y sus prácticas políticas. Además, apoyaron movimientos internacionales y rechazaron el imperialismo. Algunos de estos grupos alcanzaron gran beligerancia política.  

 

Los estudiantes investigaban sobre los temas complejos que deseaban poner en escena y compartían con los demás compañeros del grupo los hallazgos teóricos o históricos. Estudiaron y tomaron ideas de Erwin Piscator y Bertolt Brecht; del Odin Teatret y la Comedia del Arte, entre otros referentes creativos y estéticos. Los grupos universitarios divulgaron sus propias teorías con respecto al arte teatral.

 

Los jóvenes directores colombianos, que luego también lo fueron del teatro universitario, habían estudiado en el exterior, y en cada país donde estuvieron entraron en contacto con movimientos estudiantiles: el del mayo parisino, el teatro-guerrilla de Berkeley, las formas del Living Theatre, el teatro brechtiano y otros más.

 

Las contribuciones del movimiento teatral universitario fueron relevantes: crearon colectivamente textos y puestas en escena. Se calcula que un cincuenta por ciento de sus obras fueron de creación colectiva. Estrenaron obras de dramaturgos colombianos que escribían para estos grupos, o adaptaron al teatro obras de la literatura nacional; utilizaron muñecos y máscaras enormes, con objeto de caricaturizar y satirizar; introdujeron coros, canciones y tambores; dieron relieve a personajes populares, buscaron espacios abiertos para sus representaciones y así ampliaron la recepción de sus obras y mensajes.

 

Todo lo anterior se debe tener en cuenta para entender, de manera amplia, el teatro que realizó Antonietta Mercuri con el grupo de la Universidad Tecnológica de Pereira y, después, cuando cambió su nombre por el de Los Juglares. Así mismo, para comprender su participación y solidaridad con movimientos de campesinos, obreros y estudiantiles. 

Imágenes del movimiento teatral universitario

El primer grupo teatral se organizó en la Universidad Nacional de Colombia, en 1944, dirigido por el dramaturgo Rafael Guizado. Este conjunto surgió en el Conservatorio Nacional de Música, donde se dictaban cursos de declamación, técnica escénica, historia del teatro, etc., antes de iniciar el montaje. En 1946, se hizo cargo de la dirección Bernardo Romero Lozano, quien bautizó la agrupación como Teatro Experimental Universitario. Para estrenar su flamante nombre, el grupo debutó con Otra vez el diablo de Alejandro Casona. En 1950, el grupo continuó poniendo en escena títulos inéditos, como Interludio de Rafael Guizado, y otras obras del repertorio universal. Esta agrupación también fue dirigida por Dina Moscovici, y a su salida, en diferentes oportunidades la dirección pasó a Enrique Pontón.

 

El segundo grupo, del cual se tiene noticia, fue el Teatro Estudio de la Universidad del Valle, establecido en 1957; su director, el chileno Jaime Errázuriz Zañartu.

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 La verdadera historia de Milcíades García, del Teatro Independiente Popular de la Universidad Nacional. Escenario de dos mundos,

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El Teatro Experimental de la Universidad de América fue creado en 1957 por la directora brasileña Dina Moscovici, formada en Francia. Más adelante, en 1965, la Universidad adquirió el Teatro Odeón, y allí se pudieron realizar varias temporadas con grupos de teatro universitario y experimental. En este momento, el grupo estaba dirigido por Luis Alberto García.

 

El Teatro Experimental de la Javeriana se organizó en 1958, bajo la dirección de Enrique De la Hoz, y al año siguiente representó Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona; luego, Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura. Para 1966, ya contaba en su haber con nueve obras más, varias de las cuales fueron dirigidas por Álvaro Fernández de Soto.

El último grupo en formarse en esta década fue el Conjunto de Teatro Atenas, de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia, que presentó Hágase la nueva luz, en 1959, escrita y dirigida por Jorge Gaitán Gómez, conocido como Jorge Gaimez. Este conjunto tuvo vida artística hasta 1961, aproximadamente.  

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Archivo particular

Para los años sesenta, los grupos universitarios se incrementan en las principales ciudades del país. Sus objetivos y repertorio cambian. De 1964 en adelante adquiere gran fuerza y decae hacia 1972. Este desarrollo y propagación se debió al impulso inicial que las directivas de los claustros dieron a través de los departamentos de bienestar estudiantil, recién fundados en cada centro de estudios.

 

En 1960, el Grupo de Teatro Experimental de la Universidad Libre, presenta Los tres Juanes de Enrique Buenaventura, dirigida por Alejandro Buenaventura. Después de este debut no se vuelve a organizar ningún otro, hasta 1967 cuando se representa El monte calvo, de Jairo Aníbal Niño, dirigido por Víctor Muñoz Valencia. Este montaje fue notable, según reseñas periodísticas. 

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El monte calvo, de Jairo Aníbal Niño. Escenario de dos mundos, p. 319

El grupo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en 1964, estaba dirigido por Mario Sastre. Entre sus obras se hallan El aniversario, de Antón Chejov, y El camino, de Gustavo Andrade Rivera.

 

Este año también se estableció el grupo de la Universidad de los Andes, bajo la dirección del norteamericano Alan Robb, quien permaneció dos años. Le sucedió Fernando González Cajiao, que regresaba de cursar estudios en los Estados Unidos. Montó Que viva el puente, de Paul Foster, miembro fundador y presidente de La MaMa Experimental Theatre Club, de Nueva York.

 

El teatro de la Universidad Externado de Colombia surgió bajo la dirección de Carlos José Reyes, en 1965. Entre los montajes de Reyes se encuentra su pieza Los viejos baúles que nuestros padres nos prohibieron abrir; Imprecaciones frente a los muros de la ciudad, de Tankred Dorst, y Las convulsiones, de Luis Vargas Tejada.

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Las bananeras, del Teatro Acción

Escenario de dos mundos, p. 344

El grupo de la Universidad Tecnológica de Pereira fue organizado por Antonietta Mercuri, en 1966. Directora que es motivo de esta exposición.

 

Así sucesivamente fueron surgiendo otras agrupaciones que tuvieron como escenario espacios no convencionales o los teatros más importantes de cada ciudad y los festivales universitarios de teatro. El escenario mayor fue el Festival Internacional de Manizales que inicialmente fue universitario.

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